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Para bien o para mal, entre el deseo y el consumo está el Marketing |
| escrito por Lady | |
| martes, 22 de abril de 2008 | |
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Para un número importante de personas y de exponentes de algunas profesiones, el “culpable” de las insatisfacciones, algunas depresiones y muchos desórdenes de conducta es el Marketing.
Suele ser visto como el artífice de estados de tensión que no son canalizados adecuadamente. Desde la violencia familiar, porque el padre de familia no puede colmar los deseos “marquistas” de los hijos, hasta la delincuencia porque los jóvenes no pueden alcanzar niveles de consumo que los “igualen” con la élite de su edad.
Vance Packard, en su libro “Las formas ocultas de la propaganda” decía que los profesionales de la comunicación ejercían una manipulación sobre las personas. Esto hace aproximadamente unos 40 años. En Argentina tuvimos un Presidente que renunció dos años antes que su mandato culminase y una de las críticas que todavía recibe permanentemente es que “fue una obra del Marketing” creada por su hijo (hoy en pareja con la cantante Shakira) y asesores en comunicación. Parece ser que cuando alguien quiere instalar un concepto o un producto ficticio, tramposo y que conlleve una buena dosis de engaño … es producido por este demonio del “Marketing”. Pero lamento decirle que esto no es así. El Marketing no es ningún “demonio” ni es el causante de los engaños ni de la modelización de las mentes. Menos aún de la manipulación de las personas. Es propio de ignorantes –o de interesados- confundir el mensaje con el cartero. Acá se está matando al cartero y no a quién produce el mensaje. Decir que el Marketing es el autor de todas estas desgracias es lo mismo que decir que la Electricidad es dañina porque los torturadores la utilizan en desdeñables sesiones con picana eléctrica. Es una barbaridad. El Marketing es una disciplina de vínculo. Su gran tarea es el desarrollo de un vínculo entre quiénes están en estado de demanda y aquellos objetos en estado de oferta, buscando que todos los intervinientes en este proceso cubran sus objetivos. El deseo es algo innato del ser humano, es ínsito a su propia naturaleza. Los únicos seres humanos que no tienen deseos son los muertos. Por eso algunos autores dicen … “tienes deseos … ¡estás vivo!”. El tema no es el deseo, sino la forma y el mecanismo de su canalización. Empresas que producen productos y servicios para calmar esos deseos hubo, hay y seguirá habiendo. Ese no es el tema. El tema es qué actitudes toman esas empresas y qué acciones despliegan para captar a esa gente que está en estado de demanda. Que los niños quieren “parecerse” a los grandes no es una novedad. Más diría … me preocuparía que algún niño no quiera reflejarse en algún grande. Es lo normal y es propio de su proceso de crecimiento. Eso nadie lo puede modificar y se mantendrá inalterable –con manifestaciones acordes a la estructura social reinante- mientras la raza humana siga siendo humana. El problema está en qué hacen las empresas al respecto. Porque una cosa es lanzar un producto para ello (por ejemplo, un modelo de pantalones o camisas) y otro es aprovecharse de esa situación y crear en el niño un estado permanente y sostenido de insatisfacción. Esto es criminal. Porque si el marketing es una disciplina de vínculos, trabajar para que las personas puedan hacer un buen uso de las cosas del mundo para desarrollarse y ser cada vez más “humanos”, es loable, deseable y bueno. Ahora bien, utilizar “técnicas” de motivación para alterar el orden psicológico de alguien es propio de personas, repito, de personas que no tienen claro para qué está la ciencia y la ética en el desempeño de las tareas. Pero este concepto no corre solamente para los profesionales del Marketing, sino para los médicos que realizan abortos, ingenieros que diseñan edificios sin normas de seguridad, plomeros que arreglan cañerías con materiales defectuosos, peluqueros que no esterilizan sus elementos, policías que son corruptos, y la lista sería interminable. El Marketing es bueno, sirve para que el ser humano sea cada vez más humano, para que desarrolle sus potencialidades, para que haga buen uso de las cosas que el mundo y la tecnología pone a su disposición. Escribo en esta columna de Estrategia de Marketing de Master Net y aquí, nosotros, los profesionales del Marketing estamos urgidos a diseñar una que impida que algunos bastardeen su nombre. Sería apropiado que todos los que estamos vinculados a él, trabajemos para realzar nuestro rol en la sociedad y dentro de las ciencias relacionadas a las empresas, negocios y personas. Me pareció que lo primero que puedo aportar es “pegar un grito fuerte”; un “alto”. Lo segundo sería que todos seamos portavoces de lo que sí es y de lo que no es el Marketing y enviar un mensaje ético para que los profesionales de esta apasionante disciplina sean, primero, buenas personas … y luego, si saben de lo suyo seguramente serán buenos profesionales.
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