¿Dónde estamos, y Hacia Dónde Vamos? |
| escrito por Lady | |
| martes, 06 de mayo de 2008 | |
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Esta es una reflexión en torno a inquietudes tan básicas y casi diríamos existenciales, como las de preguntarnos y respondernos ¿hacia donde nos "enfilamos" con nuestras actividades actuales, sea ya como empleados, como vendedores, como emprendedores, o como empresarios?
Introducción
Aquí presentamos y desarrollamos brevemente el contenido y alcance de las siete fases del desarrollo de una empresa. Son por supuesto, algo arbitrarias. Pero presenta un posible e imaginable proceso continuo y creciente de desarrollo empresarial competitivo. Aunque, es probable que sean una ínfima parte de todas las empresas que se inician, las que, tal vez, puedan llegar a los últimos estadios aquí esbozados sobre el desenvolvimiento competitivo de una empresa. Pero esto no impide que nos esforcemos por lograrlo; todo lo contrario, esto es un desafío. Y, dejar de enfrentarlo con todas nuestras fuerzas, es, cuando menos, una negligencia y, cuando más, una cobardía. Primero que nada y antes de entrar a los siete estadios referidos, reflexionemos, preguntándonos: 1. ¿Dónde esta nuestra empresa? 2. ¿Avanzamos o estamos estancados en alguna de estas fases, tal vez y desgraciadamente, en la primera? ¿Hemos pensado en torno a esta realidad? Y, si no lo hemos hecho, 3. ¿Estamos dispuestos a hacerlo ahora? Y, si estamos dispuestos a hacerlo, 4. ¿Podemos en cada caso señalar, más en detalle y para nosotros mismos, dentro de la fase con la que más nos identificamos, en qué consiste la misma, y qué nos hace falta para avanzar hacia la siguiente?. 5. ¿Qué nos impidió hasta ahora avanzar? 6. ¿Qué anticipamos nos va impedir que lo hagamos ahora? Y, también, preguntémonos, 7. ¿Hemos a veces retrocedido? 8. ¿Estuvimos en alguna de estas fases, posteriores a la primera, y luego volvimos a alguna anterior o a alguna de las anteriores? Y, si esto fuera así, respondámonos las preguntas de 9. ¿A qué se debió? ; 10. ¿Qué pudimos haber hecho y no hicimos? ; 11. ¿Qué podemos hacer en el futuro para que no volvamos a retroceder, y para que siempre digamos avanzando? O, para que, al menos, nos respondamos la pregunta de: 12. ¿Qué hacer para que cada vez profundicemos y nos consolidemos más, especialmente, después de los dos o tres primeros estadios que describimos más adelante?. Toda vez que, si nos quedamos en ellas, en las dos primeras o tal vez incluso en la tercera, definitivamente no tenemos futuro. Tarde o temprano y tal vez mas temprano que tarde, si soy vendedor o empleado, estaré fuera de la empresa. Y, si soy, empresa, estaré fuera del mercado. Los siete estadios del desarrollo empresarial competitivo 1. Me siento o nos sentimos tan por fuera de lo que ocurre en el mercado y en mi, o en nuestras relaciones con el Gobierno y los bancos, que, sinceramente, me siento o nos sentimos inseguros y tememos casi siempre lo peor. En otras palabras. Solo dependemos de, o estamos abandonados a, nuestra capacidad para luchar o para escaparnos de las circunstancias que nos amenazan. 2. No me siento o no nos sentimos tan desamparados y temerosos como antes; pareciera que no me esta yendo o no nos esta yendo tan mal; y que, por lo tanto, es como si estuviera o estuviéramos adquiriendo algo de poder como para defendernos algo mejor. Nos sentimos como que si sólo nos queda reaccionar y ganar poder suficiente para enfrentar a los demás, luchando o escapándonos de ellos. 3. Bueno, parece que no hay mayores sobresaltos. Me estoy o nos estamos desenvolviendo sin mayores escollos; y es como si todo ya anduviera mejor y no nos demanda mayor esfuerzo. Al fin, pareciera que mis o nuestras actividades sé auto sostienen, o como si se desarrollaran naturalmente, sin que me tenga o nos tengamos que ocupar demasiado de ellas. Es como si estuviéramos mejor organizados. De pronto nos damos cuenta que las situaciones maduran casi por si mismas y que, dándoles el tiempo y la tranquilidad del caso, ellas solas, o casi solas, se resuelven y se tornan a nuestro favor. 4. Al fin, es como si yo ya estuviera o estuviéramos casi suficientemente posicionados. Es como si mis o nuestros interlocutores, amigos y clientes, me tiene o nos tienen siempre presente. Es como que me reconocen o nos reconocen y aprecian mis o nuestras ventajas comparativas frente a la competencia; y es también, como si, cada vez que necesitan algunos de nuestros productos o servicios, inmediata y naturalmente piensan y recurren a nosotros. Es como si las visiones y el sentido de misión que nos imponemos, por si solos, nos dieran las respuestas y transformaran nuestras acciones en realidades apetecibles y sostenibles. 5. Casi todo pareciera ir por sus propios carriles. Las respuestas de nuestra gente son naturales. Los que trabajan con nosotros, los que nos aprovisionan, los que nos compran, en fin, todos los que se relacionan con nosotros, parecieran estar orgullosos de hacerlo. Cada vez que necesitan algo, hasta de lo que no ofrecemos ni vendemos, nos consultan. Vienen a nosotros. Buscan nuestro asesoramiento. Y, cada vez recibimos más y más recomendados de nuestros propios clientes anteriores. Nuestra cartera de clientes casi no tiene cuentas inactivas. En nuestras cuentas, los movimientos son cada vez mas frecuentes. Y, lo mismo esta pasando con las cuentas de los recomendados. Ya casi se confunden entre ellos. Están satisfechos conmigo o con nosotros. Y yo estoy o nosotros estamos realmente satisfechos y realizados con nuestros clientes. Ya no los consideramos como tales. Les consideramos casi como amigos o socios míos o de la empresa. Como que si hubiéramos dado un paso más adelante y, súbitamente, nos encontramos como que somos más creativos, más innovadores, más capaces de anticipar y responder a los acontecimientos que se avecinan e influencian nuestras actividades. 6. Estamos casi definitivamente consolidados. Estamos realmente posicionados en la mente de nuestros clientes. Ellos saben que nuestra calidad y precios son los mejores. Cuando llegan competidores y les hacen ofertas aparentemente más beneficiosas que las nuestras, casi de inmediato vienen a nosotros. No lo pueden creer. Piensan que algo no debe haber de cierto. Es como si pensaran que "cuando la limosna o dadiva es grande, hasta el santo desconfía." No tenemos quejas y, las pocas que a veces llegan, las resolvemos de inmediato y, los quejosos, increíblemente, quedan mas satisfechos y confiados que antes. También, cuando nuevos competidores nos atacan, nuestros clientes son generalmente nuestros propios defensores. Es como si nuestros clientes se hubieran transformado en nuestros mayores y mejores promotores y defensores extraoficiales. Yo y todos nosotros en la empresa, estamos muy agradecidos con ellos y, ni por equivocación, dejamos de honrar sus intereses y justas demandas. Aquí, es como si habiendo dado un paso más y casi totalmente inesperado, increíblemente, todo nos sale bien, todo se nos da; en fin, es como que, sin esfuerzos mayores, nuestros planes, no solamente que se concretan, sino que, también, antes de concretarse, se ajustan a las realidades y demandas cambiantes, sin mayores sobresaltos,, o esfuerzos. Casi como si todo se diera de manera natural y casi, como dirían algunos, milagrosa. 7. Bueno, al fin, ya, nuestra empresa, o mi empresa, no necesita mas de nuestra presencia. Todos los que trabajan en ella se sienten orgullosos de pertenecer o estar de algún modo asociado con la empresa. Ellos y los clientes, junto con los proveedores y con los que nos prestan cualquier servicio, se jactan públicamente de estar asociados conmigo o con nosotros. Somos una empresa definitivamente consolidada, respetada y querida por todos nuestros asociados, sean ellos, nuestros trabajadores o clientes internos, nuestros proveedores, los que nos proporcionan servicios de transporte o cualquier otra naturaleza, los empleados bancarios, los empleados y autoridades de las empresas de servicios tales como teléfono, correo, etc. Y de las distintas oficinas de gobierno, no importa que sean fiscales, controladoras o de servicios. En fin, estamos totalmente integrados con la comunidad. Somos un patrimonio mas de la comunidad. A la gente dentro de nuestra comunidad y en las comunidades vecinas se les hace difícil pensar lo que seria la comunidad sin nosotros. En fin, estamos no solamente consolidados sino también integrados y confundidos con la sociedad en la que vivimos. Nos necesitamos y nos reconocemos mutuamente. Nuestros mayores esfuerzos, por encima de todo, son en mantener y hacer que esta situación siempre siga mejorando, no importa lo bien que actualmente esta. Esto es como si ya nada nos costara seguir avanzando e integrándonos. Es como si ya estuviéramos totalmente integrados con nuestra comunidad. Parece como que, a todas luces, ya fuéramos uno solo con ella. Conclusión El éxito individual de nosotros o de nuestros "emprendimientos" o empresas, no es una casualidad. Es siempre parte de un esfuerzo, consciente o inconsciente de nosotros mismos. En las peores de las peores situaciones económicas y sociales, siempre hay triunfadores y fracasados. En las situaciones económicas y sociales muy, pero muy buenas, abundan los exitosos. Pero, a la primera de malas, la situación misma de la evolución del entorno los "tamiza" y quedan muy pocos. Luego, ya con situaciones crecientemente malas, los "tamizados" son cada vez mas y más. Se hacen legiones. Pero, decididamente, quedan otros que, en lugar de desaparecer, se fortalecen y son cada vez más y más exitosos. Se benefician de lo que ellos hacen bien, y, lamentablemente, también de lo que los "tamizados" hicieron mal. Y, combinadamente, tienen un mercado menos sobre poblados de competidores. Y, allí, si se confían, esta el mayor de sus riesgos. Si se confían demasiado y "bajan la guardia," seguramente que, pronto, o en la primera que la situación comience a mejorar, serán ellos los afectados. Nunca tenemos asegurada nuestra posición en nuestros trabajos o en el mercado. Todo lo que hicimos de bien o cualquiera que sean los triunfos que recogimos, los perdemos, en mucho menos tiempo que nos llevo lograrlos, cuando nos abandonamos y dejamos de expandirnos, consolidarnos o, simplemente, de crecer y realizarnos. No importa la poca competencia que tengamos, o lo débil que esa competencia pueda ser. Tenemos que seguir mejorándonos, como si esa competencia fuera fuerte y poderosa. De igual forma, nunca tenemos que dejar de expandirnos, de consolidarnos, de crecer, en fin, de realizarnos. En épocas malas, si nuestras ventas bajan, no esperemos a perder fuerza vital y financiera. Si estamos en algunas de las fases posteriores a la segunda o tercera, probablemente estamos relativamente bien consolidados o al menos holgados financieramente. De otro modo seguramente no estaríamos allí, y, probablemente, ya estaríamos "tamizados." Ya estaríamos fuera del mercado. Por eso, si es que estamos en algunas de estas fases y las ventas bajan, antes de perder solidez y respaldo de nuestros proveedores, abramos más y más "puntos de venta." Compensemos, definitivamente, las "bajas de ventas," con ventas nuevas en los "nuevos puntos de venta." No nos estanquemos. Lo peor que puede pasarnos es esto ultimo. Si nos estancamos, nuestra vitalidad financiera de deteriora casi naturalmente, seguimos con los gastos fijos, y, nuestros empleados, nuestros clientes internos y externos, pierden fe y entusiasmo para con nosotros. "Todo lo que no crece, comienza a morir, comienza a debilitarse, comienza a decrecer." El proceso de "desarrollo empresarial competitivo," es como "nadar contra la corriente." Cuando se deja de nadar, "la corriente misma nos arrastra hacia abajo." Ni siquiera nos quedamos donde estábamos; retrocedemos definitivamente. Y, si por ventura nos quedáramos detenidos y defendidos de la corriente en algún recodo del río o cauce de la corriente, seguramente, "serviremos de alimento," como los peces que así se quedan en los ríos. En fin, volviendo a la reflexión casi filosófica inicial, como individuos o como empresas, tenemos que tomar conciencia y actuar con el pleno reconocimiento de que somos los responsables de nuestros propios destinos. No podemos ni debemos culpar a las circunstancias o a los demás, cercanos o alejados a nosotros, de cualquiera sea el destino con el que nos encontremos. El proceso de desarrollo empresarial o individual competitivo y sostenible, tiene lugar dentro de nosotros mismos, dentro de nuestras mismas empresas o emprendimientos o actividades. Si tomamos las medidas apropiadas, si hacemos lo que tenemos que hacer en cada momento, si no nos "dejamos estar," la evolución en la dirección correcta, es automática. No nos puede ir mal. Pero, para esto, tenemos que estar siempre alertas. Necesitamos estar siempre atentos. No podemos dejar de prestar atención. Tenemos, además, que enseñar a los que nos rodean que efectivamente estén siempre atentos, alertas y prestando atención. Para ello, tenemos que, a esos que nos rodean, respetarlos y considerarlos iguales a nosotros mismos. Para eso, a los que nos rodean y a los que están fuera de nuestros ámbitos de acción, no importa cuan distantes estén, tenemos que tratarlos y considerarlos, tal como queremos que ellos nos traten y consideren a nosotros. En fin, si nos acomodamos a esta realidad, el logro del objetivo final deseado, es inevitable. Nuestras actividades, nuestros emprendimientos, nuestras empresas, se consolidan y crecen cada vez más sostenible y reconocidamente. Es más fácil y por cierto mejor, cooperar y sinergizarnos mutuamente, que resistirnos a la realidad y a las circunstancias. En efecto, nuestras acciones hacia afuera y hacia dentro de nosotros mismos y de nuestras empresas o emprendimientos, todas cuentan. Ninguna queda, a la corta o a la larga, indiferente al resultado de lo que hacemos.
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