Análisis: ¿China una economía imparable? |
| escrito por AnalisisProfesional | |
| miércoles, 01 de noviembre de 2006 | |
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China es un gigante que se ha despertado con fuerza y como tal, no sólo preocupa a la comunidad internacional con la posibilidad de inundar los mercados mundiales con sus productos de bajo costo, sino también a las autoridades de Pekín, quienes temen que la economía esté creciendo demasiado rápido.
Los temores no son infundados. En los últimos tres años, la economía ha crecido a una tasa promedio anual del 10%, crecimiento que la ha ubicado como la cuarta economía del mundo después de Estados Unidos, Japón y Alemania. Sólo en 2005, el Producto Interno Bruto (PIB) de China registró un crecimiento del 9,9%, para ubicarse en los US$2,26 billones. Y, más aún, en el segundo trimestre del año, la economía china ha mostrado un crecimiento del 11,3%, la cifra más elevada de la última década. Si bien a simple vista este espectacular crecimiento podría causar la envidia de cualquier ministro de economía del mundo, lo cierto es que también puede darle rienda suelta a la inflación y con ello, erosionar los bolsillos de la población, y al mismo tiempo, causar un exceso de producción. Inflación y sobreproducción El problema radica en que el crecimiento chino sienta sus bases básicamente en sus crecientes exportaciones y la inversión en activos fijos, tales como propiedad, fábricas o maquinarias (bienes de capital). Esto no hace más que alentar los temores sobre la ineficacia de la plataforma industrial china, debido a que las empresas chinas producen cada día más pero con una mayor cantidad de bienes de capital.
Lo que preocupa a las autoridades de Pekín no es sólo la ineficiencia, sino también que esta excesiva inversión en activos fijos derive en un exceso de producción. Y que estos productos no sean absorbidos en su totalidad por los principales socios comerciales de China, ente los que se encuentra Estados Unidos. Con sólo que Estados Unidos crezca un punto porcentual menos a lo esperado este año, la economía China estaría en aprietos para colocar su excesiva producción. A esto se suma la enorme presión que ejerce esta sobreproducción en los recursos naturales chinos y que podría causar un agotamiento de los mismos. Objetivo: frenar el crecimiento Ante estos temores las autoridades de Pekín han comenzado a poner en marcha una serie de medidas destinadas a frenar el exceso de liquidez y la proliferación del crédito, y por ende, el exceso en la producción. El objetivo es hacer que la inversión en activos fijos se vuelva mucho más difícil en China. Entre las medidas se encuentra la suba que el Banco Central ha aplicado al coeficiente de caja de los bancos comerciales, que ha subido 1,5 puntos desde junio, a 8,5%. La idea es que los bancos comerciales dispongan de menores fondos para prestar a sus clientes, lo que disminuye la disponibilidad de crédito en el mercado, y por ende, la inversión en activos fijos que los empresarios pueden concretar. El banco también elevó sus tasas de interés por segunda vez en el año, en un 0,27%, ubicando la tasas preferencial de préstamos a un año en 6,12%, mientras que elevó la tasa de interés de depósitos a un año en 0,27% a 2,52%. Esta medida busca desincentivar a los sectores de la construcción y crediticio, haciendo más caro el acceso a los préstamos, así como también reducir la liquidez o disponibilidad del dinero, al alentar la tasa de interés de los depósitos (para que los inversores opten por depositar en lugar de invertir). Según datos de Pekín, esta medida ya ha comenzado a dar tímidos frutos, debido a que se ha registrado una ligera ralentización de la tasa de crecimiento en activos fijos en julio, aunque aún mantiene un crecimiento superior al 30% en los últimos siete meses. ¿Una buena noticia? Que China busque frenar su crecimiento acelerado es una buena noticia para Estados Unidos y, en parte, para Latinoamérica. Estados Unidos mantiene un abultado déficit comercial con el dragón chino (compra más de lo que le vende) que se acentúa, en parte, por la devaluada moneda china, el yuan, (lo que vuelve más competitivos o atractivos a sus productos en los mercados internacionales). Un crecimiento menos acelerado de China, gracias a tasas de interés más altas, elevaría el costo de producción de los productos de exportación. Esto le daría un alivio a sectores que reclaman haberse visto afectados por la avalancha de productos baratos "made in China", que van desde la industria textil, hasta la fabricación de calzado y juguetes en Estados Unidos. Para Latinoamérica, que China frene su crecimiento podría significar una menor demanda por materias primas (la que ha crecido fuertemente en los últimos años), pero también una reducción en el volumen de productos de bajo costos (fundamentalmente textiles) que ingresan a los mercados. Es por eso que, sin dudas, un crecimiento menos abultado y más saludable por parte de China, ofrecería un respiro no sólo a las autoridades de Pekín, sino también a lo largo y ancho del planeta. ¿Qué busca China en A. Latina? Hasta hace unos meses atrás, eran los mandatarios y empresarios latinoamericanos los que buscaban contra viento y marea fortalecer los lazos comerciales con China; pero ahora los papeles se han invertido y es la superpotencia la que ha salido a conquistar nuevos mercados en la región. Un claro indicador de esta nueva tendencia es el hecho de que el presidente de China, Hu Jintao, haya partido desde Pekín en gira oficial por cuatro países claves latinoamericanos: Brasil, Argentina, Chile y Cuba. Ante este giro de roles, usted seguramente se estará preguntando ¿qué es lo que busca China en América Latina? La respuesta es muy sencilla: materia prima. Según los cálculos de organismos internacionales como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), China se convertirá en la segunda economía a nivel mundial en nada menos que en los próximos cinco años, y en la más grande del mundo en 2050. ¿Cómo lo hará? Creciendo. Es lógico entonces pensar que una economía que crece a un ritmo de 9% anual (una tasa altísima si se la compara con el crecimiento de entre 2% y 4% que mantienen en promedio los países desarrollados) no contará con la capacidad necesaria para hacer frente a tan explosivo ritmo de crecimiento y, es justamente por eso, que debe salir a buscar acuerdos comerciales con países como los latinoamericanos, cuya ventaja comparativa es la materia prima. ¿Qué busca en Brasil? La primera parada del presidente chino es Brasil, su mayor socio comercial en América Latina. La intención es fortalecer los lazos comerciales fundamentalmente para la adquisición de dos productos básicos: soja y acero. Para tener una idea de la importancia de las relaciones comerciales entre ambos países alcanza con darle una mirada a las cifras en materia de comercio en 2003 y en los últimos años. En 2003, China fue el tercer mayor importador de productos provenientes de Brasil. Fue el principal importador de la soja brasileña (Brasil es el segundo productor de soja mundial, después de EE.UU.) y de acero. Brasil exportó a China US$4,53 mil millones anuales, lo que representó un crecimiento del 78% con respecto a 2002. En los últimos cuatro años, las exportaciones brasileñas a China han crecido a un promedio anual del 61%. Las exportaciones brasileñas de acero también tuvieron un crecimiento explosivo en 2003. Escalaron un 500% y llegaron a US$750 millones, colocando a China como el segundo mayor comprador de acero de Brasil (China es el segundo mayor importador mundial de mineral de hierro). Brasil espera que China abra sus puertas a productos brasileños como pollo, carne y etanol; mientras que la superpotencia espera venderle a Brasil carbón (China es el segundo mayor exportador mundial de carbón). Como si fuera poco, a esta compra de materia prima se le suma la posibilidad de que las empresas chinas inviertan en Brasil unos US$8,5 mil millones en los próximos años. Un negocio redondo tanto para China que busca mercados donde invertir, como para Brasil que busca reactivar su economía tanto con las exportaciones de materia prima como con la inversión privada. ¿Y en Argentina? El espectacular crecimiento económico de China demanda alimentos para su población, la que ya suma 1.300 millones, y Argentina aparece como un mercado clave. China busca en Argentina porotos y aceite de soja (el 85% de las exportaciones a China en 2003 correspondió a esos dos productos). Productos como cueros curtidos, lana, hierro y acero laminado aparecen también en la lista de preferencias. Las ventas de productos argentinos a China crecieron un 112,6% en 2003, para ubicarse en US$12,4 mil millones. De esta forma, China se ha convertido en el cuarto destino de las exportaciones de Argentina, después de Brasil, Estados Unidos y Chile. Chile y el TLC En Chile, China busca firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) para 2005. Algo muy importante para China si se piensa que este acuerdo sería el primero de este tipo firmado por la superpotencia desde su ingreso a la Organización Mundial del Comercio (OMC) hace tres años. China compra en Chile principalmente cobre (China se ha convertido en el principal consumidor mundial de cobre -superando incluso a Estados Unidos- con importaciones globales anuales cercanas a las 3,5 millones de toneladas), celulosa y harina de pescado, mientras que Chile importa desde la superpotencia productos textiles y electrónicos. En 2003 el intercambio comercial entre ambos países alcanzó la histórica cifra de US$ 3.155 millones. Esto coloca a China como el tercer socio comercial de Chile detrás de Estados Unidos y Argentina, y muy por encima de Japón, Brasil, todos los países de la Unión Europea y del Mercosur. En su recorrido por Latinoamérica, Jintao aprovechará también para visitar al presidente cubano, Fidel Castro, y hacer negociaciones bilaterales. China es el tercer socio comercial más grande que tiene la isla después de Venezuela y España. En 2003, las exportaciones chinas hacia Cuba sumaron US$236 millones y las exportaciones de la isla hacia China unos US$121 millones. China importó de Cuba tabaco, productos químicos, equipos médicos de alta tecnología, vacunas y mariscos. Cuba, en cambio, compró televisores, maquinaria para fabricar bicicletas y terminales telefónicas. El lado oscuro Es evidente que Latinoamérica es una manzana jugosa para China. Sólo con Brasil, Argentina y Chile, China realizó transacciones comerciales por US$14,6 mil millones en 2003 y adquirió las materias primas que tanto necesitaba: soja, acero y diversos productos alimenticios. Pero tampoco se puede negar que esta escalada en las transacciones comerciales entre China y Latinoamérica le ha servido de mucho a la región. Sin embargo, no todo es y será color de rosa en las relaciones comerciales entre China y Latinoamérica. China es una superpotencia y como tal tiene la capacidad de inundar los mercados con productos manufacturados elaborados a muy bajo costo (la mano de obra en China es muy barata), algo que podría poner en jaque a la industria nacional en cada uno de los países de Latinoamérica. Solo piense en cuántos productos chinos puede ya usted encontrar a la venta en las calles de su país y se dará cuenta de lo que estoy planteando. Es por eso que el desafío de la región es lograr acuerdos inteligentes y que favorezcan a nuestras economías, sin dejar que las relaciones comerciales entre China y Latinoamérica se conviertan en el clásico ejemplo del gato y el ratón.
Por: Mariana Martínez Fuente: http://news.bbc.co.uk
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